Tras poner fin al proceso
privatizador de la sanidad madrileña, profesionales y pacientes todavía tienen
frentes abiertos. Recuperar el empleo destruido y rescatar lo ya privatizado
son sus principales retos
ANNA
FLOTATS / PAULA DÍAZ Madrid 02/02/2014
08:25 Actualizado: 02/02/2014 09:57
Después
de más de un año pidiendo a golpe de manifestación que la sanidad siga siendo
pública, la marea blanca ganó esta semana su mayor batalla. La justicia obligó
al Gobierno de la Comunidad de Madrid a detener su
plan privatizador y,
horas después, dimitió el principal artífice del proyecto, el consejero Javier Fernández-Lasquetty. Esos eran
sus principales objetivos desde que, a finales de 2012, el Gobierno de la
comunidad puso las cartas sobre la mesa y anunció su intención de privatizar la
Atención Primaria y seis hospitales dentro del llamado Plan de
medidas para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario público.
Lejos,
aunque no olvidados, quedan también los combates perdidos, como la destrucción de
más de 2.000 puestos de trabajo por
el cierre de dos centros de Salud Mental de Madrid capital, el cierre del
Instituto de Cardiología, la "externalización" de los servicios de
limpieza y lavandería, la privatización de la parte no sanitaria del hospital
Puerta del Hierro y las jubilaciones forzosas de trabajadores de distintas
categoría.





